El 2011 se va nubloso, literalmente, lo que paradójicamente grafica en términos poéticos, lo que fue y lo que significó para alguien como yo que siempre he vivido rebuscando en mis bolsillos vacíos.
Querido 2011, yo te acuso por todas estas contradicciones emocionales, por mis ataques de pánico, por esta insoportable crisis existencial que creí haber superado.
No voy a ser amable en palabras, ni siquiera voy a intentarlo. A diferencia de la efectividad del instinto de conservación que tan claro está en otros de mi misma especie, que los lleva a borrar automáticamente los recuerdos malos y conservar los buenos, yo conservo los malos, porque sé que son ellos a los que debo disparar, son ellos a los que debo atacar.
Y entonces, me quejo por esta repentina sensación de inutilidad absoluta, de no progreso. Me quejo y zapateo mientras me tomo mi café caliente y admiro la neblina tras mi ventana.
Como diría Charly, creo que he muerto muchas veces, acribillada en la ciudad. No me queda claro si llegaré a ser verdaderamente alguien, ni si verdaderamente aquello importa. Pero al menos esta sensación y este fastidio deben cesar.
2011, me has dado duro en el orgullo, has abusado de mis imposibilidades metafísicas, me has dejado sola, y aun así te has atrevido a empujarme, a tomarme del rostro para forzarme a ver todas aquellas cosas que no he querido ver, por cobarde, por gallina, por querer refugiarme en mi burbuja autocomplaciente de una chica que se cree aún adolescente.
Ha sido para bien, a pesar de la crueldad manifiesta, ha sido para bien.
Y porque sé que lo que te mata, te mata, y porque sé que uno debe obligarse a vivir de otras formas menos mortales, es que he decidido hacer el esfuerzo de existir sin mucha violencia ya, sin mucha contaminación en el alma, sin mucho conflicto, con las manos desnudas, desarmada. Una pelea limpia, una pelea justa, vamos 2011, terminemos de una vez.
Has ganado con la última estocada, pero esta historia no termina, lamentablemente los finales no siempre son tan simples.
Vendrán años mejores, aunque me vea obligada a forzar sus mejorías.
El tiempo de la pasividad ha acabado.
Bienvenido el abismo
Feliz fin del mundo!
”El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo.”