Calamidad levita en el delirio, en la malcriadez y en la jactancia de las palabras en un lío cómico y existencial que le ayuda a agudizar sus tragedias. Calamidad exagera y a veces no dice toda la verdad, pero le gusta respingar las narices y sólo atenerse a narrar los pasajes patéticos y tristes de su sórdida biografía, más nada.
Calamidad hace esto como terapia y como ritual del desasosiego, por mala costumbre y como muestra de su mal gusto obtenido por herencia genética. Lo hace para recibir un “oh” y un “uh” de vez en cuando, cuando la observan de verdad y buscan desenterrar entre sus dientes.
¿Quién es Calamidad?, Nada ni nadie, tal vez Godzilla el monstruo verde con el corazón de una gallina.